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Sobre mi urgente necesidad de un beta… para traducciones.

La utilidad de un Beta-reader o Beta-lector es algo que nunca he tenido muy en cuenta porque soy una creída y creo que todo lo puedo hacer yo. Pues bien, no. (re)Leyendo algunos de mis fics y traducciones me doy cuenta de que a pesar de no tener una horrografía terrible, sí cometo muchas faltas porque no leo tres o cuatro veces lo que escribo… y como yo sé que quiero decir no me paro a pensar… en fin.

Que necesito otro par de ojos. Especialmente para las traducciones, que dado que mi cabezota no piensa en idiomas sino en conceptos, me resulta a veces difícil distinguir lo que suena bien en español y lo que no.

(viene a la mente el sonado ejemplo entre mis amigos del “punto siendo”… el “point being” en inglés…)

Así que si alguien se ve dispuesto a ello éstos son los fics o novelas que con los que necesito ayuda, y siempre añado más en la página de Proyectos:

Fics de CSI: Miami > Slash, Eric/Ryan, Horatio/Rick

Fics de Star Wars > Het, Padmé/Anakin y Slash, Anakin/Obi-wan

Además me vendría MUY bien un beta para una novela homoerótica titulada 2050 que quiero traducir. Como es algo extensa (no es Harry Potter pero es una novela), éste trabajo requerirá un poquitín más de tiempo. Los otros son one-shots y con una pasada o dos me vale.

Dado que son traducciones, realmente no hace falta que conozcáis el fandom, pues… no está en mi mano hacer cualquier cambio pertinente a la trama o cosas por el estilo. Así que un peso menos.

¡Se agradece de antemano el esfuerzo!

JICALAZUXIL

PD. Deberían haber más betas en español en FF.net. Ah, y no expliqué lo que ES un beta… para los que no los sabéis, aquí y aquí viene muy bien explicado.

Citado de Jerga del Fanfiquero:

Beta-Reader: También llamado beta lector o sólo beta. Es una persona diferente al autor que se encarga de revisar la historia antes de publicarla, entre sus funciones están corregir tanto gramática como ortografía, señalar huecos en la trama y ofrecer una opinión sincera sobre los aspectos más relevantes del fic. Que tan profunda es su colaboración con el fic es algo que debe estar restringido al criterio del autor.

 

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Sobre mi pequeño glosario de palabras necesarias para entender el “Jicalazuxilspeak”

Presentando el nuevo glosario, para dudas y demás cuestiones sobre esa extraña versión del lenguaje que yo uso. Porque todos hablamos mal, algunos peor que otros y a veces a mí se me cuela alguna que otra (muchas) palabras en inglés cuando redacto. 

Una cosa que sí quiero aclarar antes de nada: no estoy defendiendo el spanglish entendido como la mezcla de español e inglés en cuanto a gramática y formación de palabras (es muy libre y difícil de entender pues no hay reglas que lo regulen).

¿Por qué? Utilicemos un ejemplo.

Vedlo como lo veáis, el catalán parece un menjunge de español y francés. No digo que no sea idioma legítimo, pues ha sufrido su propia evolucíon y tiene sus reglas y sí, es otro idioma, no comprensible si sólo hablas español o francés o incluso ambos.

Sin embargo, el spanglish es otra cosa, pues simplemente es una amalagama de ambos, como se quiera, sin reglas fijas, sin historia común, no pertenece precisamente a una nación entendida como la definición que se da de una nación cultural ”conjunto de personas que comparten una misma cultura y desean vivir juntas en el mismo territorio”. Pertenece a “varias naciones” y por ende hay varios grados de spanglish, desde el comprensible, hasta el que parece otro idioma. Pero no hay nada fijo. Y si no hay nada fijo, estamos como con el español anterior a Alfonso X, cada uno escribe como quiere y cada uno entiende lo que puede.

PERO sí defiendo el uso de prestamos y anglicismos porque… bueno, porque yo lo hago. Hay veces que es difícil encontrar esa huidiza palabra que tiene el mismo matiz que otra en otro idioma. Así que ¿por qué no?

Porque son idiomas distintos. Cierto. Pero a ver quién es el listo que me dice que deje de mezclar cuando mi interlocutor comprende ambos idiomas que estoy utilizando, véase hermanos, amigos, etc.

El idioma es parte de la cultura de cada uno, de cada país, y la mía es una mezcla. Leí una vez que el idioma condiciona la manera de comprender el mundo, pues expresa de distintas manera los conceptos, tanto abstractos como concretos.

Así que sí, son dos idiomas distintos pero siempre y cuando mi audiencia me entienda…

Pero yo no entiendo ambos. Pues para eso está el glosario.

JICALAZUXIL

P.D. Esto.. perdonad si he parecido un poco borde y ofendido a alguien, pero esto fue escrito como respuesta a cierta profesora que me echó la bronca por hablar en inglés cuando hablaba con mi hermano en el insituto “porque los demás no entendían”. Si es que no quería que entendieras profe…

Revisando mis entradas me doy cuenta de que es algo que hago hasta escribiendo (hombre, en el instituto no) algo informal, así que por si alguno hay que le molesta… mi regalo para ti.

 
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Publicado por en 27/01/2011 in mi cuaderno

 

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fic: Opus (ii)

Título Original: Opus
Autora: Spessartine
Pareja: Sirius/Regulus

Opus

ii. Williams: Dives y Lazarus, Quinta Variante

En esa casa la acústica se mofa de él. Ha cambiado ligeramente desde que era niño. La casa se ha desplomado un poco quizá o quizá está vacía de lo que antes le hacía ser como era. Hay una capa fina de resonancias y ecos drapeada sobre todo, como polvo. Oye en ella sonidos que no debería:

Una respiración suave y susurrada en la partes oscuras de los pasillos; una risa amortiguada y distante viene de debajo de esa puerta cerrada con llave. Una vez oye ásperos y desesperados gemidos que tiran de su carne como nada lo ha hecho en mucho tiempo. Una vez…una vez, oye el silencioso e íntimo sonido de Regulus afinando su violín, y piensa en la suave piel de las puntas de los dedos de su hermano: suave, y perfilada y perfecta.

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Publicado por en 11/01/2011 in mi cuaderno

 

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“En el infierno de una noche” de Isaac del Vando Villar

 
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Publicado por en 10/09/2010 in mi cuaderno

 

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“Todos los soldados muertos” de Thomas McGrath

En las heladas lluvias del temprano invierno oigo algo-
Una furia que tira de mí, un viente frío endurecido por huesos al aire-
Salido del norte…
y recuerdo entonces, lo que hay allá arriba:
Esa orilla de fantasmas: hogar: Amchitka: cementerio…
Deben estar muy cansados esos fantasmas; no hay carne que los sostenga
Y los huesos se oxidan en la lluvia
Reacios a ir al polvo
Los cráneos relucen; mojados; la placa de identificación olvida el nombre:
Las estadísticas (en las que estaban jóvenes) como sus cruces, se erosionan con el tiempo
Deben estar muy cansadas
Pero las veo yendo a casa,
Cada noche: llorando débilmente de lujuria y furia: para detenerse en la oscuridad,
Desamparados en habitaciones conocidas, desoídas junto a camas familiares
Donde yacen las mujeres envejeciendo: que eran tan bellas: una vez.
.
.
…el original aquí.
 
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Publicado por en 01/09/2010 in mi cuaderno

 

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“X Menos X” de Kenneth Fearing

Aún cuando tu amiga, la radio, no diga nada; aún cuando su sueño, la revista, se ha acabado, aún cuando su vida, el corazón, esté quieta; aún cuando su destino, el bulevar, está vacío. Y después de que ese paraíso, el club de baile, esté cerrado; y después de que ese teatro, la clínica, esté oscuro.

Aún estará ahí tu deseo, y el suyo, y sus esperanzas y las de ellos
Tu risa, su risa
Tu maldición y su maldición, tu recompensa y  su recompensa, tu desilusión y su desilusión y la de ella y la tuya-

Aún cuando tu enemigo, el cobrador, esté muerto; aún cuando tu consejero, el vendedor, esté durmiendo; aún cuando tu amada, la reina de los filmes, haya hablado; aún cuando tu amigo, el magnate, se haya ido.

….El original, X Minus X,  aquí.

 
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Publicado por en 31/08/2010 in mi cuaderno

 

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“Endecha” de Kenneth Fearing

1-2-3 fue el número que jugó pero hoy el número vino 3-2-1; compró su Carburo en 30 y se fue a 29; marcó como favorito a Bowie pero la pista era lenta—

Oh, tipo ejecutivo, ¿te gustaría conducir un Floating Power, suspensión independiente, tapizado en seda seis cilindros? ¿Casarte con una estrella de Hollywood? ¿Tirar al blanco al 58? ¿Sacar un as, un rey, una sota ?
Oh, amigo con voluntad que no tomará un no por respuesta, estáte atento a tres cigarros encendidos con única, misma cerilla:
Oh votante democrático nacido en Agosto bajo Marte, cuidado con los ferrocarriles liquidados—

Desenlace a desenlace, se enorgulleció particularmente en la cierta, cierta forma en que vivía su propia vida privada
pero aún así, apagaron su gas, aún así, el banco le quitó la casa; aún así, el dueño llamó; aún así, la radio se rompió,

Y las doce llegaron por primera vez demasiado pronto, aún así se puso un traje gris, compró un sombrero de paja, bebió un whisky solo, caminó un paso corto, lanzó una larga mirada, respiró un profundo respiro,
sólo uno de más,

Y wow murió como wow vivió,
yendo whop a la oficina y blooie a casa a dormir
y biff se casó y bam tuvo un hijo y uf lo despidieron,
zowie vivió y zowie murió

Con ¿quién diablos eres tú? en el rincón de su ataúd, y ¿a dónde diablos vamos? en la perilla plateada de la izquierda, y ¿a quién diablos le importa? caminando segundo desde el final con una Belleza Americana como corona  y ¿porqué diablos no?

Muy echado de menos por el personal de la tirada del New York Evening Post: profunda, profundamente llorado por el B.M.T.
Wham, Señor Roosevelt; Pow Sears Roebuck; awk, osa mayor; bop, lluvia de verano
Bong, Sr., bong, Sr., bong, Sr., bong.

….El original, Dirge, aquí.

 
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Publicado por en 31/08/2010 in mi cuaderno

 

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fic: Opus (i)

Título Original: Opus
Autora: Spessartine
Pareja: Sirius/Regulus

Opus

i. Paganini: Capricho No. 16 en G menor

—Toca para mí— dice Sirius. La luz cetrina entra intermitentemente a través de las gruesas cortinas oscuras y desparrama siluetas de hojas sobre todo, entremezclándose con el humo enrollándose alrededor de sí mismo.

Regulus, con su pelo extrañamente suelto como una mancha oscura en su cuello, sus ojos volviéndose vidriosos; su lenta risa se desparrama como el chocolate fundido y la tarde se acomoda alrededor de ambos. La casa está vacía salvo por ellos, lo ha estado durante semanas. Sirius se deja caer de nuevo sobre la aterciopelado cortina y encienda la pipa. Y si se tocan – si se tocan por accidente (las puntas de los dedos de Sirius contra el brazo de Regulus) es porque el opio ha tornado sus cuerpos pesados y cálidos y los ha dejado envueltos en una calmada satisfacción ilusoria.

En alguna parte, agua gotea. Las huellas de sus manos están en el polvo que cubra toda superficie. Que los elfos domésticos los han abandonado es testimonio del trato de Sirius para con ellos. En el pasillo hay un huella pequeñita y sangrienta que nadie se ha molestado en limpiar.

Están en el comedor y Sirius descansa medio sentado junto a la ventana, tirado sobre cojines apilados y una cortina de terciopelo que accidentalmente destrozó hace una semana. A su camiseta le falta una manga y tiene una quemadura sobre su corazón, de la cual presume mucho, diciendo que sucedió en un duelo, aunque Regulus sabe que se le cayó la varita hace tres días y no puede recordarlo.

Afuera en el viñedo que rodea el enrejado de la veranda dos urracas saltan de rama en rama: negro, blanco, perfecto sobre el verde. Los dedos se Sirius trazan un camino por una de las costillas de Regulus. Su cabeza ladea sobre el hombre desnudo de Regulus. Regulus no recuerda haberse quitado la camisa, ha estado vagueando por la casa con solo sus pantalones por Merlín sabe cuánto tiempo… pero no importa.

—Venga—repite Sirius. —Toca para mi—Este año Sirius finalmente se está acomodando con su cuerpo: hombros, pecho, los músculos en sus brazos. Su cinturón de cuero cruje cuando se echa hacia delante para coger la botella de vino entre ellos. Al voltear la botella y tragar, una, dos veces, el líquido hace un sonido redondo y satisfecho.
Regulus se desembaraza de la cabeza despeinada en su hombro y se cruza de piernas. —No puedo—responde.

—¿Por qué?— pregunta Sirius, sus oscuras cejas pintado una mueca de desconcierto en su cara. —¿Por qué no? Lo solías hacer. Siempre lo solías hacer.

Hay un silencio mientras Regulus se queda mirando fijamente a su hermano: confuso o molesto, Sirius no lo puede discernir. Entonces sonríe y dice —No puedo sentir mis dedos.

Cuando Sirius se ríe es como rodar por una pendiente; inevitable como la gravedad, lento pero rápido al coger velocidad. Regulus se encuentra con que él también está riendo, aunque los sonidos , cuando lo alcanzan se ralentizan para convertirse en los espeluznantes bramidos que hace un animal adolorido.

Finalmente Sirius se pone de pie de un salto y sale por la puerta. Regulus lo puede oír dando vueltas por el piso sobre el comedor, sus pasos pesados e irregulares. Suena un golpe, una cadena de maldiciones y entonces Sirius baja estrepitosamente por las escaleras de nuevo.

Su mano es cálida alrededor de los dedos de Regulus cuando tira de su hermano hacia arriba. —Venga— repite, —No tienes ni una puta excusa ahora.
El estuche del violín con sus arañazos y cubiertas brillantes se halla sobre la mesa. Los dedos de Regulus recuerdan el resto.

El seco respingo del cierre abriéndose, ese aroma a resina; la suavidad del cartón y el fieltro verde que acurruca el cuerpo de madera del violín. Hay un ritual en ello: el ajustar del arco, probando su rigidez contra la palma de su mano; la resina envuelta en papel restregada contra el pelo de caballo tensado con suavidad- resina en polvo, redolente con el aroma de calor y incienso, cae como lluvia sobre la mesa lustrada y polvorosa.

Entonces saca el violín. Es viejo y valioso. Un Stradivarius que ha estado en la familia por siglos, casi. La madera es de color miel y fría. Siente como si sostuviera un animal en sus manos, silencioso pero vibrando con potencial, todo energía nerviosa. Pone el pañuelo de seda en su hombro, aunque el contacto con la barbada es aún sorprendentemente helado. Se calentará, sin embargo. Esto lo sabe.

Toca cada cuerda con el dedo, probando sus tonos, hechizados para mantenerse afinados. Entonces coge el arco (los dedos colocados justamente así – ni doblados ni rectos, pero agarrándose a él sin apretar, su dedo meñique apoyado contra la base como balance).

Sus dedos hallan su lugar en el diapasón de ébano. El arco se detiene a milímetros de las cuerdas. Cierra los ojos.

Entonces, comienza a tocar.

Las notas se hinchan; sus temblorosos cresecendos reverberan a través de él. Arpegios rotos costean su cuerpo, deslizándose sobre su piel. Está tan tenso como el arco y tan rígido como las cuerdas enroscadas alrededor de las clavijas. Se abre con la música y es consumido en sonido.

Es una pieza corta, se acaba en un minuto y medio: noventa segundos de semitonos desdibujados que saltan de cuerda en cuerda, su muñeca guiando con el arco. Respira por la nariz con cada golpe hacia abajo. Su pelo cae sobre su frente y se mueve titilante con cada movimiento. Gotas de sudor se forman en su labio superior, y sus cejas se juntan. El arco raspa con fuerza contra las cuerdas vibrantes, la música haciendo piruetas desde registros altos a bajos y subiendo otra vez.

Entonces… entonces esas dos notas finales que se expanden sobre dos cuerdas y cuelgan en el aire cuando se detiene, el arco levantado, soltando cabellos partidos.

Regulus aspira aire bruscamente, lame el sudor de sus labios. Cuando abre los ojos, Sirius está de pie junto a él; silencioso, con los ojos abiertos de par en par, respirando rápido y fuerte. Los dedos sueltos alrededor del cuello del violín, Regulus lentamente baja el instrumento y deja que cuelgue a su lado. El pañuelo de seda se desliza por su pecho y cae al suelo. Con cuidado deja el arco sobre la mesa con un ruido seco.

Sirius lo observa acomodarse el cabello. Regulus puede ver el pecho de su hermano subiendo y bajando bajo su camiseta vieja, ver los músculos en su cara tensarse. Entonces Sirius baja los ojos y se marcha de la habitación. La puerta cruje detrás de él, pero no se cierra del todo.

Regulus no se mueve. Tiene frío de repente.

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Publicado por en 29/08/2010 in mi cuaderno

 

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fic: Escribir mi secreto sobre tu cielo (traducción)

Título Original: To Write My Secret Across Your Sky
Autora: ScarletVampyre
Pareja: Sirius/Remus
Advertencias: Slash

Escribir mi secreto sobre tu cielo

Porque aquí todos son caninos, animales, y Sirius quiere probar su propia especie.

Uno.

Quiero verte perder el control.

(quiero verte perder)

Tu piel es clara. Te ves tan radiante y delicado, te ves como el Paraíso; pero quiero arrancar esas capas y encontrar lo que escondes tras esos ojos callados. Quiero verte partido en dos y devorado por demonios enfurecidos, bocas llameantes de dientes afilados y lenguas bífidas; y sin embargo, los demonios están aquí, bailando tras tu sonrisa sangrienta y retorciéndome entre sus dedos delgados, rompiéndome en mil pedazos como cerillas usadas. Ahí te sientas y te ves tan natural, te ves tan humano, pero puedo ver el sonrojo escarlata en el fondo de tus ojos y tus pupilas son abismos negros y sé que hay un animal arrastrándose por debajo de tu piel. Quiero verte caer, tus rodillas estrellándose contra el suelo de piedra; quiero verte arruinado desde dentro cuando sucumbes a lo que realmente eres. Quiero verte perder el control; quiero  que te destruyas. Quiero que me destruyas.

Dos.

Quiero estar ahí cuando tu furia negra ardiente se desate.

(quiero probar mi propia especie)

Tus ojos fingen estar en blanco pero veo la hoz plateada de la luna menguante, la media luna pálida hinchándose como embarazada, y al llenarse es como el nacimiento de Belcebú porque el fuego arde por tus venas y puedo ver el fuego infernal en tus ojos, porque esta aquí en mi propio pecho y en la curva de mis manos con las palmas hacia arriba y en un destello carmesí llenando mi boca con el sabor húmedo y cálido de vida. Quiero ver rojo en tus ojos y una ráfaga cobriza de rubíes derramarse de tus labios pálidos; quiero ver el lobo despedazar tu cuerpo, el frágil esqueleto de un niño mortal, y arrancar garras brillantes a través de la carne de aquellos que sostienen mascaras endebles de humanidad tan cerca, aquellos que fingen no ser la maldad primitiva que los dioses crearon. Porque aquí, todos somos canino, animal, todos somos animales  con el olor  a sangre en el viento punzante y el fuego de destrucción ardiendo en nuestros vientres y retorciendo nuestros dedos fríos.

Tres.

Quiero que tus manos dejen cicatrices.

(para que pueda saber dónde has estado)

Tus manos son blancas, como las redes de escarcha que se encuentran extendidas sobre la ventana en mañanas grises, y anhelo tus manos, que me quemen, que me abrasen la piel y la dejen roja y llena de marcas con el fuerte apretar de sudor sobre piel y el arrugarse de sábanas húmedas, contigo clamando y rezando y rogándome al oído. Quiero que tus dientes muerdan, muerdan duro, demasiado duro, y que como rosas escarlatas florezcan rasguños sobre mi piel con punzadas rojas rezumando lentamente. Quiero que mi cuerpo sea destruido como el tuyo es rajado por el animal, salvaje y ferviente, que intentas domar; quiero que nuestras envolturas vacías yazcan juntas en un revuelto de miembros angulados y ojos cerrados, a la vez que la rígida frialdad de la hierba moribunda crece áspera a nuestro alrededor y se traga nuestros hueso vacios, yaciendo bajo un cielo manchado de tinta que se hincha de rojo al ahogarse el sol y sostiene esa esfera fría que nos destruye a ambos.

Cuatro.

Quiero dejar de destruirte.

(pero no puedo)

Tu boca es pálida, ceniza en tu cara blanca, y tus ojos se están muriendo, fríos como las hojas que se desvanecen al caer sobre el agua helada del lago; el hambre del animal se atenúa de tu cuerpo y en su lugar el agotamiento avanza sigilosamente y pareces tan cansado. Pareces tan destrozado y sin embargo aun hay un ligero murmurar de un anhelo, de furia y lujuria y miedo, arañándome los miembros y quemándome el pecho y quiero verte extendido sobre sábanas blancas o bajo un cielo negro con un sonrojo antinatural en tus mejillas y los labios que parecen pintados y quiero que tus ojos ardan del color del pecado mientras cedemos a voraz desesperación. Quiero que tus demonios nos consuman y nos mantengan atrapados en sus espesas redes de encaje negro y quiero que seas mío, tuyo y mío y nuestros; quiero que caigamos en la serena oscuridad de nuestros corazones y que nos durmamos en un sueño tranquilo y sin pesadillas. Y quiero y quiero y quiero –

Y siempre estaré hambriento.

peractio (fin)

 
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Publicado por en 29/06/2010 in mi cuaderno

 

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fic: El desconcertado rey compone (traducción)

Título Original: The Baffled King Composing
Autora: ScarletVampyre
Pareja: Sirius x Remus
Advertencias: Slash

El desconcertado rey compone

Porque sus ojos pesan con el quemar de besos negros y el chirrido de susurros malignos.

Ten, ésta es nuestra mano de cartas, la combinación que mantenemos cercana a nuestro pecho y desplegamos sobre el latido de nuestro corazón; el Rey de Corazones, la Sota de Picas. Aquí están nuestros corazones rotos que extendemos como fragmentos de cristal rojo y el suave deslizar de las yemas de tus dedos cubiertas de sudor sobre ellos alienta el lento gotear de sangre sobre manos blancas y sonrisas suaves. Sostengo este velo delicado a mi cara y no te dejaré ver mis ojos, esos ojos oscuros inyectados de sangre que son incapaces de apartar la curva perfecto de tus labios, el arco grácil de tu espalda y esta mascara se está cayendo, cayendo.

Tus dedos avanzan lentamente por mis muslos y soy un guerrero despojado de su pintura de guerra; soy un niño en tus brazos, huesos temblando de miedo a la tormenta. Tu boca es una torcedura de dulce agonía y tu lengua sigue tu pista de mentiras susurradas sobre mi piel húmeda y de esta manera es fácil olvidar cuan frágiles somos, de esta misma manera en que tus parpados revolotean como las alas de una mariposa nocturna y entonces acezas te quiero como si no estuvieras arrojando palabras de poesía envenenada que se vuelve ceniza en tu boca.

Yacemos aquí como mármol esculpido, silenciados por las suaves sombras y calentados por el fuego que se extiende desde tus piernas, extendiéndose y derramándose de tus manos ahuecadas como fuego liquido hasta que lo único que puedo hacer es cogerte y atraparte y acallarte con besos los gritos ahogados que luchan por escaparse de tu boca. Después te das la vuelta y se que tu corazón está sangrando porque puedo ver las profundas joyas de dolor color carmesí desparramadas sobre la cama y sé que en tu garganta hay un nudo y tu respiración está áspera porque tu pulso es un chasquido metálico de dolor craso en la oscuridad.

Tus manos pesan con espesas redes de engaño que apenas puedes sostener, que se derraman y caen como piedras al suelo helado y mis ojos pesan con el quemar de besos negros y el chirrido de susurros malignos; éste es el peso del engaño y éstas son las mentiras que tenemos que decir.

peractio (fin)

 
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Publicado por en 29/06/2010 in mi cuaderno

 

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